Analía

   (...) Tengo el poder de cambiar, añoro recuperar una parte de mi que nunca logré concretar, más que nada era una ilusión que a mi me gustaba generar en la gente, ocultaba cierta oscuridad, dentro de casa se caía la fachada. Pero recuerdo la fórmula, mi mente estaba convencida de que así tenía que ser. 

   Pensar en esos tiempos me hace sentir como si Analía intentara abrir mi pecho con su corriente eléctrica pero no, hoy soy más fuerte que eso, ningún intento va a funcionar. 

   Ella no va a poder conmigo, voy a recordar con dulzura todo lo que vivimos pero no vamos a volver a ser compañeras nunca más. Dejar a Analía definitivamente fue un trabajo duro, ella estaba presente en todo lo que yo hacía. Le encantaba entrometerse y era completamente inoportuna, ella odiaba profundamente al sentido y a la razón. Vivía siendo autoritaria e incluso hiriente para lograr su objetivo: manipularlo todo.

   La despedida fue lenta y duró muchísimo, lo intenté todo. Dentro de su manipulación estaba el plan de hacerme creer que ella me cuidaba, que todo lo que hacia era por mi bien, cuando me encerraba, cuando atacaba mi cuerpo, mi imagen, me decía que no confíe en nadie que si me quedaba con ella no necesitaría a nadie mas y yo caía en su trampa. La dejaba volver, le abría las puertas de mi mente y seguido de ello tomaba poder sobre mi cuerpo, era obvio, como Analía iba a saber de límites. (...)


Fragmento de un cuento propio - 2024


Comentarios

Entradas populares