Carta abierta a mi misma

       Mi amor por las palabras me hace cuidarlas tanto que me cuesta dejarlas fluir incluso frente a mi misma, como si fuese un jurado al que tener que convencer que mis argumentos son correctos, que con mis palabras me acerco a la verdad. ¿Cuál verdad? - me pregunto; ¿La de mi ego o la que respira mi ser?

Hoy quiero escribir por mi misma en primera persona, integrando cada parte de la mujer que soy, sentirme segura en mi propia incertidumbre, no saber si cada paso que doy pueda ser la causa de mi propio entierro. Situación con la que de vez en cuando fantaseo. Porque aprendí de miedo y soledad, de dolor y sufrimiento,  de locura y realidad.

Entre tanto misticismo me choque con la tierra y me di cuenta que el chico de las estrellas en realidad era yo misma. Tantas poesías escritas en tickets del supermercado tiradas a la basura por miedo a que aquel jurado, creado de mis múltiples personalidades, me juzgue: por insuficiente, por poca cosa, por cualquiera. 

Pero hoy me veo a mi misma como un monumento a la fuerza, al amor y al empuje, me admiro por ser a través de la existencia, por haber ordenado y conectado cada punto entre el cielo y la tierra.

Y en medio de mi locura comprendí la magia de tenerte, que me hace pensar que también soy yo teniéndome a mi misma experimentando mi propia magia. Maldita narcisista e individualista que se da a sí misma todo el mérito porque para mi, en este océano en el que vivo todo fluye desde mi hacia mi. 

Dentro de mi propia ironía encontré el sostén que necesitaba, el descanso en la aceptación, del lugar que me toca, del cuerpo que tengo y principalmente del funcionamiento de mi mente. Tan compleja y hermosa como mi propia existencia. Hoy entiendo que no se puede dar luz sin contener oscuridad y yo tengo de las dos. Por eso agradezco tanto amor sentido, tanta experiencia ganada y a cada persona que se acercó a mi para enseñarme más lugares de mi misma. Gracias amor propio, por estar. 


                                                              De mi para mi.

                                                              Mailén,  


Diciembre 2022






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