El país de las maravillas

Sigo confundida y me pierdo en el camino. Estoy peor que Alicia en el país de las maravillas sin un lugar donde ir pero con muchas ganas de llegar. Las horas se pasan y aun así no me despierto, no porque no valore la vida sino más bien porque en este consumismo en el que vivo me cuesta respirar si no me pagan por hacerlo. No puedo negarlo y tengo que darle obligadamente un punto de reconocimiento al capitalismo por haberme absorbido en sus redes. Compre el cuento, y ahora no tengo valor porque no puedo monetizarlo. Me cuesta el amor, ¿será que también le estoy poniendo un precio? 





Comentarios

Entradas populares