Altamar

Me gusta que me desafíen, me gustan los desafíos sin embargo me encuentro diciendo para mis adentros muchas veces. ¿Por qué me hago esto a mi misma? ¿Por qué fui a buscarlo sabiendo que iba a quedar en esta situación? 

Supongo que mi cuerpo me lleva a donde sabe que va a encontrar una dosis de adrenalina, ese sacudón de risas y llantos que alimenta mis vacíos emocionales, una vez más a través del éxtasis de sentir tus manos en mi cuello.

El calor de tu boca en mis orejas, mis uñas clavadas a la almohada y la sábana blanca que ahora parece transparente adherida al colchón.

En el hotel que me dejaste todavía me quedo, confiando que en alta mar las voces de tu cabeza hablan a favor de mi recuerdo. 

La poesía nos recorre y nos hace entender que estamos hechos para las despedidas. 

Y es el filo de tu estilete el que logra pinchar cada uno de mis canales al dejar en mí un sonido de satisfacción y placer vibrando en mi memoria. 

Que ilusa fui al sentir la eternidad en un instante - pasajero por demás - como el tiempo, como la marea, como nuestra juventud y como vos y yo convertidos en fuego una noche más.

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